Éramos grandes,
Éramos nosotros,
A cortos y largos plazos,
En la memoria,
En nuestras bocas,
En manos abiertas,
A trozos, a bocanadas.
Hace frio en la ciudad,
Y los trinos de los coches,
Parecian ruido infernal.
Éramos todo,
Y al final salió el sol,
Éramos, fuimos, estábamos,
Y al final salió el sol,
Sombras, agonía, tristeza,
Hasta que por fin salió el sol,
A grandes pasos entre el frío,
Cubriendo cuerpos desnudos,
Nuestros cuerpos abrazados,
Porque en el frío éramos dos,
Como la memoria,
Sòlo dos a largos y cortos plazos.

Eramos grandes

Indigestión en la cabeza
vomito Francia e Inglaterra
vomto el norte de mis creencias
vomito mis ideologías occidentalizadas
¿Quién dijo que toda comida es sano alimento?

Si est-ce que también hay comida chatarra
empacada con ilusorias formas
colores dorados, verdades
podridas

y todos hablan del empaque
y nadie sabe lo que yanta

Indigestión en la cabeza

A quien le interese, aquí dejo un adelanto de mi obra recién culminada, una de las mejores con la recopilación de poemas.
LIOS EXISTENCIALISTAS DEL POETA EN CUESTIÓN
FRAGMENTO CAPÍTULO I
Ya escribir me sabe amargo,
cada letra, cada verso,
es un trago escuálido de verdad,
no existe la más remota idea,
de lo que fui, ni de lo que tuve,
la poesía en carne viva.
soñar despierto me causa náuseas,
soñar dormido son pesadillas,
ese dolor de panza de medianoche,
las ganas de orinar a las dos de la madrugada,
y la cabeza vacía de tanto pensar.
La cefalea me está enloqueciendo,
y la poesía me está matando,
el maldito lápiz lleno de sabañones mis dedos,
de las mismas frías desgracias que plasmaba.
En estos días me pregunto:
¿como sobreviviré sin la poesía?
la mataré, y la enterraré
en lo más profundo de mi conciencia,
como esos pecados ocultos del hombre.
La descuartizaré letra por letra,
y me comeré cada punto y cada coma,
al final beberé todo el elixir de su sensibilidad,
y la veré retorcerse pidiendo clemencia.
y de nuevo oscuridad,
serán los cantos gregorianos,
las lecturas eróticas,
y por qué no,
la yerba fresca poco sana.
Ya escribir me sabe amargo
porque siempre es lo mismo,
que el amor, que la belleza,
que la vida, que la muerte,
que felicidad y que tristeza,
maldita poesía, maldita sensibilidad,
ver el mundo con otros ojos,
¡para qué!, para ser débil
mostrar compasión,
cuando contigo nadie la tiene.
¿por qué elegí ser poeta?
tantas vainas por hacer en este mundo
y me dio por volverme sensible,
un tonto casi afeminado.
por eso la mataré del todo,
como cuando se corta un árbol de raíz,
que recuerden todos ustedes este suceso
el día en que Nayeth mató la poesía,
o más bien el día
en que la poesía mató a Nayeth.
Nayeth Dalí
LIOS EXISTENCIALISTAS DEL POETA EN CUESTIÓN
FRAGMENTO CAPÍTULO I

LIOS EXISTENCIALISTAS DEL POETA EN CUESTIÓN FRAGMENTO CAPÍTULO I

Somos simples y extrañas figuras, que se espían a través de puertas cerradas, queriendo encontrar vidas juntas, viviendo por caminos separados, somos unos simples idiotas en la noche, que esperan volver a encontrarse de nuevo, somos errantes con riendas sueltas en los pies, que dan y dan vueltas al mundo.

IDIOTAS EN LA NOCHE

Árboles desnudos, que rondan,
medianoches y amaneceres,
pesadillas y simples recuerdos banales,
¿que es lo que he visto?
el árbol se ha movido,
junto a las fauces del mismo río
que tanto le ha prohibido.
sus hojas marchitas se dilatan al sol,
y su frondoso ramaje,
cual sistema nervioso, muy nervioso.
¡Siniestro! ¡es siniestro!
lo he visto, le han matado,
colgándole gente como decorativos,
con los ojos moribundos y blanquecinos,
me ha hablado, me ha escuchado,
por mis sueños se ha pasado,
me ha contado historias,
de esas que no existen ni en la ficción,
gente muerta, dando alaridos,
el árbol estirando sus brazos,
solo para darles descanso eterno.
El crujir de su ramaje,
me incita al suicidio,
y luego miro su tristeza, quisiera acompañarlo,
y en los sueños tiene hojas,
y los pájaros en su copa,
el sol resplandece sobre el,
y la luna lo arrulla mientras duerme,
el árbol me ha llamado,
las campanas colgadas de sus ramas,
gritan, claman, me llaman,
y al final soy solo una de sus hojas al viento,
esperando terminar colgada del cuello
al final de mis días.

Nayeth Dalí.

Árboles desnudos y siniestros

un anochecer baldío, lleno de sombras,
taciturno, sin miedo,
eso a nadie nunca le importará,
una sonrisa leve, un coqueteo frecuente
la felicidad en trozos, pequeños,
eso a nadie nunca le importará.
A fin de cuentas nos espera el mismo destino
¿por qué habría de importarnos la vida?
juguemos a vivir, porque la vida no es nada serio,
que esto, que lo otro, que aquello,
pero a nadie le importa nada,
ni esto, ni lo otro, ni aquello.
Cosas que a nadie nunca le importaran.
una abrazo porque sí,
acurrucarse bao el cuello del amor,
solo para sentir el impulso momentáneo,
¡a quién carajos le ha de importar eso!
si lloras, estás lastimado, y al final,
caes en la tentación del olvido,
no importas, porque al fin no eres nadie,
porque a nadie le interesa nadie.
si truena, si llueve o relampaguea,
que se laven las calles, como se lava la ropa,
y que se vayan las penas, y la poca importancia,
porque a fin de cuentas, nada más importa.
importemos o no, siempre estamos,
por algo estamos, aunque a nadie le importe,
nuestra vida es sólo un asunto sencillo,
la vida es simplemente:
la reunión de cosas que a nadie nunca le importarán.
NAYETH DALÍ

COSAS QUE A NADIE NUNCA LE IMPORTARÁN

Existen personas que se olvidan, y hay personas que jamás se irán.

Los vestigios de la muerte,
hoy han causado sus estragos,
almas inocentes, almas puras,
y almas tardías, almas adultas,
la muerte y sus vestigios
hoy, han besado la tierra,
nos han empapado con luto,
y han vestido nuestro día con oscuridad.
La tristeza ya no se ve desde lejos,
viene a tocar nuestro hombro hoy,
adornada con flores y coronas,
con tumbas y féretros inertes.
A esa niña que nunca veremos crecer,
a ese hombre que jamás veremos sonreír,
los vemos acompañados por el Altísimo
y por su infinita gloria;
hoy lloramos, mañana reiremos,
sabiendo que nos miran desde el cielo.
Los vestigios de la muerte,
han recorrido un camino largo,
pero a fin de cuentas,
sus manos vacías quedaron,
un ángel que ahora acompaña a Dios,
que es feliz jugando en el Edén,
que camina, que sueña, que sonríe,
que combina la inocencia y la pureza.
un guardián que murió en tierra siendo carne,
y que con alas de ángel respaldará al cielo,
envejecerá su rostro, pero jamás su alma,
dejará a un lado la pena, solo habrá felicidad.
Los vestigios de la muerte,
ahora se visten de blanco,
son solo una mentira,
vestida con piel de santo.
Nayeth Dalí

LAS PERSONAS QUE SE OLVIDAN

ya no hace frío, todo da lo mismo,
ya nadie viene solo vivo hoy,
el invierno me ha tomado,
y el frío congela mis huesos.
Pero ahora estoy aquí,
con mi guitarra y mi canción
hoy muero de frío, hoy muero de frío,
ya mi alma se rompió.
veo pasar los grandes coches,
cargados de ángeles y héroes,
por las grandes avenidas, por la bóveda celestial.
y canto, a grandes voces canto,
nadie escucha mis quejidos,
los lamentos de un alma en pena,
el invierno y sus demonios han vuelto a vivir,
y canto, canto como nunca,
canto como un ave,
canto como Orfeo y su lira,
pero sigo, sigo vivo aquí
entre esta sucia y enorme ciudad,
con mi guitarra y mi canción
mi alma desafinada, entre los gritos,
y los acordes turbios de mis cuerdas,
ya no hace frío, ya mi vida no siente
porque ha cantado a coro su última canción,
y clama a gritos por mi espíritu
porque mi cuerpo ya lo he perdido,
y mi alma sube, con su guitarra en brazos,
ahora son su guitarra y su canción,
porque la supuesta voz infinita de este cuerpo,
tirada y muerta en la calle abandonó.
NAYETH DALÍ

MI GUITARRA Y MI CANCIÓN

Podríamos compartir una gota de lluvia,
ahora que la tarde está tan fría,
sentir tu rostro empapado,
tus mojados labios de cristal,
podría ver tus ojos y tus perlas blancas
mientras el cielo llora de felicidad,
recorrer en bicicleta los suburbios,
tomarnos de la mano sin importar el tráfico,
que la lluvia arrastre a la gente a las alcantarillas
y quedemos sólo tu y yo, y el cielo gris.

Compartamos la melodía del diluvio,
acompañada de mi guitarra y mi canción,
quisiera besarte tan pronto la lluvia comience a empaparnos,
o por qué no, besarte apenas empiece a llover,
acariciar tu pelo embadurnado con agua,
y perderme infinitamente en el parpadeo,
de los charcos que reflejan nuestro amor.

Que los perros ladren a los truenos que pasan,
esos mismos truenos que nos saludan,
que nos ven besándonos, se sonrojan y se van.
Te veo al natural, y al natural te siento,
te ves tan natural como la lluvia,
te siento tan natural como ella misma,
y te amo tan naturalmente,
como cuando naturalmente me enamoras a diario.
La lluvia te enamora, eso lo sé,
quisiera ser lluvia y poder lloverte a diario,
y verte empapada al natural como me gustas.

A Ella

Nayeth Dalí

Hoy decido cerrar un libro que alguna vez quise escribir,
no tan sólo con palabras, sino con dedicación y con amor,
no quiero volver a abrir sus páginas, ni volver a una simple frustración,
el amor es una cuestión de dos, no un simple objeto individual,
porque el amor es como el saber, si no se pone en práctica, no puede perfeccionarse, y esto es sencillamente lo que sucedió con el libro, traté de entender sus posturas, traté de poner mucho de mi parte para que funcionara, para que su cohesión y coherencia no se perdieran en la nada, pero mis esfuerzos fueron en vano.
Hoy decido cerrar el único libro en mi vida que me hubiera gustado leer hasta el final, porque no era una simple historia, no era solo un momento, pudo cambiar vidas, alterar mi futuro, que aunque para bien o para mal, no me hubiera dejado con un vacío, ese vacío de no cumplir todos tus sueños, porque al fin y al cabo esa es la realidad, no todos tu sueños se cumplen, por algo será.
Alternaré mi vida ahora entre la reconstrucción, y el vago intento por escribir un nuevo libro, que a decir verdad, se quedará solo en eso, un simple y vago intento, la reconstrucción de mi vida será un tanto más sensata, comenzaré por una recalibración cognitiva, que terminará más adelante en una cefálea migrañosa, el resto ya veremos.
no me queda sino concluir que mi vida no se acaba, que aunque las paginas de ese libro se cierren, la historia de mi vida aun esta en proceso, será doloroso olvidar aquel libro que tanta paz trajo a mi interior, que motivo a mi espíritu a la poesía, el mismo libro que vería mi vida con diferentes ojos, pero repito, mi vida está en proceso, vendrán alegría y triunfos, metas cumplidas, sueños alcanzados, y, la verdad, solo espero que ese libro caiga en mejores manos, las manos de alguien que termine de escribirlo, esas manos que lo perfeccionen a tal punto de alcanzar su lado sublime.
NOTA:
19 de octubre, un día lluvioso, tal y como está mi corazón en el mismo instante en el que escribo estas lineas, tal y como la primera vez que el libro que tanto amé desapareció de mi vista, tal y como los instantes en los que me gustaba abrir sus páginas y llenarlas con mis secretos....
sólo me queda decir que aquel que lea sus páginas conocerá la verdadera razón de mi poesía, y que si de alguna u otra forma pudiese alguien dotarle con estas lineas, conocerá el verdadero propósito de mi sensibilidad.
" no tengo título para estas lineas, porque el vacío es tan grande que absorbió mis ideas"
JUAN RUIZ

EL LIBRO QUE CIERRO

A veces me pregunto: ¿como debe de ser la muerte?, ya lo sé, soy muy joven para pensar en ese tipo de cosas, pero, ¿no es mejor hacerlo ahora para estar preparado ante lo inevitable?
La muerte debe de ser como una cita a ciegas con el destino, una cena con el frío de la oscuridad eterna, tal vez una gala de espíritus errantes y vagabundos que no han encontrado su lugar, las pláticas de poesías olvidadas y el recuerdo de los poetas muertos, la muerte en sí misma debe de ser como el recuerdo de toda una vida llena de placeres y gustos, de provechos, de alegrías, de regocijo, no de penas, nada de tristeza, porque al fin y al cabo al otro lado (según creencias) no podemos disfrutar de las mismas tentaciones terrenales, ¿por qué no aprovechar?
La muerte debe de ser una balada intensa, que recorre tu espina dorsal, que se adueña de tu mente, te hace ver las cosas con diferentes ojos, ese ritmo que te hace bailar, sin sonido, sin luz, sin compañía, simplemente ese deseo de mover tus huesos y sentirte vivo, porque cuando mueres te debes sentir más vivo, ya no hay dolor, ya no hay sentimientos, no hay heridas, no hay tristeza, ni tampoco compasión, morirse debe ser la música que acompaña un camino infinito, la sinfonía intensa del más allá.
Morirse debe de ser como acostarse y descansar, descansar del mundo y sus quejas, de los que nos rodean y sus penurias, de los vándalos y sus amenazas, del ruido de las bocas que nos callan y que nos hablan, morirse, acostarse, conciliar un sueño más tranquilo que el nocturno, ¿por qué no intentar descansar para siempre?
Algunos dicen que la muerte es fría, pero, ¿acaso el alma siente frío? es más, ¿acaso el alma siente?, cuando está encerrada en un cuerpo, el alma es solo una victima de la vulnerabilidad de los sentidos, morirse debe de ser como levitar, debe ser un éxtasis esporádico, ves cosas que nunca pasaron por tu cabeza, y sientes un batir de alas tremendo, tu alma se llena de alas, la muerte llena de alas a tu alma, ¿por qué tener miedo de morir?
Decaer, llorar, despedirse, el adiós es para los cuerpos, no para las almas, un hasta luego sirve, el cuerpo cae, se pudre, desaparece, el alma encuentra en la muerte su resurrección, se limpia, olvida lo que fue y emprende una nueva huida.
En varias ocasiones, la muerte puede ser dolorosa, un disparo, una herida mal curada, un cáncer, pero aceleramos el proceso de descanso que implica el deceso, ¿que no es eso lo mejor? que la muerte sea rápida y si es dolorosa mucho mejor, porque sabremos realmente lo que es el no sentir cuando estemos del otro lado. La carne se pierde, la muerte se lleva mientras tanto al alma en sus manos y como en un parque de diversiones, la lleva a conocer el universo que como hombres no podemos descubrir, eso debe ser la muerte.
¿como debe de ser la muerte? la muerte es de por sí, un abstracto categorizado por las malas lenguas como un subliminal, como un miedo más, le tememos a la muerte porque debe ser como el amor, pero no es así, al amor le faltan alas, el amor contemporáneo ya no es de dos, no se siente el éxtasis verdadero, en tanto que la muerte fiel compañera, toma tu mano, y es tan segura y siempre dispuesta que no cesa de esperar;
no puedo decir que no le temo a la muerte, porque como cualquier mortal, me he encaprichado tanto con lo que palpan mis sentidos que la pena me agobia en el hecho de pensar en lo que será de aquello que idolatré en la tierra.
Lo mismo sucede recíprocamente, tal vez alguien me idolatre, me ame más que a su vida, pero errar es de humanos, ¿porque queremos a la vida sí termina siendo tan corta? ¿por qué queremos a humanos cuya vida es más corta que la vida en sí misma? la vida podríamos tomarla como el miedo más grande de todos, porque a fin de cuentas es un chiste cruel y corto, que viene, nos ilusiona y luego nos quita todo.
No quisiera dar final a este escrito, para no darle gusto a la vida, sin embargo sigo siendo humano, un poeta, que si se le diera a escoger una corta vida con cientos de cosas por descubrir, o una muerte sin remordimientos y penas, sin sentido alguno, escogería la vida, porque, repito, sigo siendo humano, esa carne ansiosa por descubrir las sensaciones que el tiempo fugaz depara en nuestro camino.
JUAN RUIZ

¿COMO DEBE DE SER LA MUERTE?

sin ser, porque siendo acaba
lo que es ya no está, no se da pero tampoco termina,
no es algo que exista, tampoco algo que viva,
pero no esta muerto, no es inanimado,
es cuando ya no somos,
no es si estamos y somos al mismo tiempo,
pero si somos, estamos siendo, sin serlo,
está, ya no es, si es no tiene, y si no tiene no es nada,
pero ser o no estar nos hace lo que somos,
si somos sin ser, porque siendo acabamos,
ser o no, estar sin ser o ser sin estar,
si no somos estamos, estamos si tenemos,
cuando no tenemos ya no somos,
cuando es ya no estamos.
si está, no es, porque sin ser esta siendo,
soy porque quieren que sea
pero si no soy no estoy,
si estoy no estás, si no estás no soy,
si no soy, sigo siendo,
pero el ser ya no está,
somos y seremos, aunque no estemos,
si tiempo es, no es sentimiento,
sin ser, porque siendo acaba,
somos si ya no somos, estamos estando, siendo,
pero si somos, ellos ya no son,
y si ellos son eso ya no es,
porque siendo se esta en el ser,
tienen pero no son, y si son, no tienen,
quieren ser sin quererlo,
son lo que quieren sin serlo,
sin serlo son seres, están, sin embargo no lo son,
ser, estar, siendo, estando,
sin ser, sin estar, siendo seres, estando sin ser.
NAYETH DALÍ

POEMA DEL SER

A vuestra merced señora, el epíteto de mi lápida,
desvaneciéndose en un lecho profano de cementerio,
una simple guarida de ratas y moscas,
y canto, canto junto a mi laúd,
canto junto a su ventana, ¡a vuestra merced señora!
canto porque el que canta su mal espanta,
canto porque los dioses me dieron tal don,
si supieras que tal don he desperdiciado,
proclamando versos entre ebrios, almas muertas,
con su sed de alcohol, entre la podredumbre.
Si he de merecer que mi voz calle de repente,
que vuestra merced sea quien me quebrante,
repitiendo oraciones al crucifijo que entre lápices,
entre hojas de papel y suciedad de tinta,
he visto embelesado junto a la pared,
que sea vuestra voz el toque de mi desconsuelo,
el vino de mi pasión poética, y el susurro del viento a mi ventana.
Veo las hojas de los árboles mecerse en su caída,
y la veo a usted tan radiante y tan tranquila,
¡oh podredumbre!, inmensa agonía,
canto con el mismo delirio de un ave en mis epifanías,
canto y canto y no encuentro sentido alguno,
para elevar mi voz ante tan altos muros,
esos mismo que te retienen doncella mía,
esos mismos que te opacan.
Sueño sin soñar soñando sueños que un hombre jamás soñará.
¡Pesadillas! cuando a mi lado nunca estás,
me desvelo, pensando, luchando por nunca despertar,
y al final no duermo, solo vago despierto,
eres sublime, señora mía, mis sueños y mis desvelos,
oigo melodías que jamás se escucharán
y escucho voces que nunca me hablarán,
pero vuestra voz, vuestra voz señora,
así como vuestro nombre, amada mía,
de mí nunca se apartarán.
Nayeth Dalí

Sueño sin soñar soñando sueños que un hombre jamás soñará.


que nos despierte la luna,
si no nos despierta el alba,
que aunque exista frontera alguna
para que el sol no salga,
no es preciso contar con una,
una sola idea que en el pensamiento valga,
para mover montañas, para mover fronteras
para mover las cosas que no mueve cualquiera,
porque el día no siempre es sol,
porque la noche no siempre es luna,
porque un beso no siempre es amor
porque una caricia no es sinceridad suma.
Aunque mueran los sueños,
sin despedirse de este mundo,
no habrán más que reflejos
utopías de labios juntos.
Si rehusarme al yugo de las pesadillas quisiera,
no tendría porque anhelar una larga primavera,
sería mas bien morir lentamente decapitado,
sin sueños, sin vida, sin pensar en el pasado.
Ya olvidé lo que era el sol
justamente cuando dejé de verte en el horizonte
pues no existe dolor que no se note
en los ojos de un poeta soñador..

JUAN RUIZ

POETA SOÑADOR


mi primer beso fue solo eso
nada más que un beso simplemente eso
se quedo en amores y vagos recuerdos
se quedo en cenizas y temores muertos,
lo que vino después ya no eran besos
fue algo que se convirtió en amor que pensé eterno, 
y luego pasó a ser un juego de amores inciertos.

No existe tiempo alguno sin recordar,
lo que el primer beso en mí pudo causar
No puedo siquiera a cualquier mujer besar,
sin referirme de nuevo a los labios que alguna vez besé
y ahora sin intentar mentir de alguna forma confesé,
que adoro tanto los besos desde que comencé,
a sentir los labios de las mujeres que amé.

No quisiera continuar con este verso,
porque en la nostalgia me encuentro inmerso
por culpa de mi primer y más inocente beso
aquel que creí que era hermoso y eterno,
y que termino como la puerta a amores inciertos.

BESOS Y MÁS BESOS
JUANCHO

MI PRIMER BESO

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